* La guía perfecta para no entender la vida de un expatriado, pero pueden intentarlo...

sábado, 9 de enero de 2016

Hasta pronto

Enero 2016

Cierro la maleta. Me dispongo a abandonar el que ha sido mi hogar durante los últimos cuatro años. No quiero mirar hacia atrás..., pero miro.



Observo un piso vacío, digo... una villa vacía y sin luz. No quedan muebles, pero el piso, la villa está llena de recuerdos luminosos. Mis ojos verde-pardo-marrones empiezan a lubricar y de repente todo se difumina.

A mi alrededor percibo cierto movimiento: risas, fiestas, trabajo, esfuerzo, soledad, compañía, ilusiones, más risas, más fiestas... ¿Me habré pasado de fiestas? Esbozo una sonrisa de nostalgia, alegría e incertidumbre positiva. De repente descubro una gotera en el parqué.

- Joer, menudo disgusto llevo. ¡Si sólo me voy a vivir a la city! No, si aún tendré que pagar el pulido del parqué por culpa de la humedad lacrimal. Venga, tira, déjate de tristezas y "pa'lante", que te queda mucho por vivir. Esto me suena.

Salgo del piso, ¡villa!, y cierro la puerta. No me lo puedo creer. Se acabó esta fiesta.

El jardín está completamente nevado de nostalgia. De repente Dora me enseña una foto de mi primera nevada en el pueblo y ahí estoy, con cara de pocos amigos, intentando quitar la nieve del coche. Aquel día un vecino abuelillo me ayudó. Cuatro años después, ahí está el mismo vecino abuelillo ayudándome de nuevo. Junto a él, una espontánea junta vecinal se ha organizado para despedirme. Las emociones contenidas dejan de ser contenidas.

Y es que, sí, aunque parezca mentira, este españolito perdido abandona definitivamente el famoso pueblo, pueblucho, pueblo de Alemania... del Este.




Han sido más de cuatro años llenos de alegrías, de risas, de risas, de risas - pues sí que ha habido risas-, pero también de dificultad, de dudas, de incomprensión. Ha sido todo tan surrealista y tan intenso... Pero precisamente debido a ese surrealismo y a esas risas nació este blog.

-No puedo estar aquí yo solo partiéndome de la risa cada dos por tres -seis-, y no compartirlo con la humanidad.

Sí, esa fue mi profunda reflexión. Y así, un buen día empecé a escribir de manera espontánea los detalles más absurdos que me sucedían. Con el tiempo el blog fue derivando en lo que le dio la gana y al final no había por dónde pillarlo: nostalgia, política, deporte, familia, entradas que ni siquiera yo entendía...

Algunos llegaron a pensar que estaba zumbado -un poco de razón tenían y tienen-. Algun@ llegó a afirmar que me sobraba el tiempo -yo alucinaba en casi todos los colores-. Algunos incluso se permitieron el lujo de criticar alguna de mis entradas, obviando soberanamente la carga irónica contenida. ¿Cómo puedo estar hablando en el siglo XXI de Alemania del Este?.

Pero como se pueden imaginar mis queridos lectores surrealistas -aquellos que no se han quedado haciendo snorkel en la superficie-, ni lo uno, ni lo otro, ni lo de después. Escribía simplemente porque me apetecía, por amor a las risas y por el arte de compartir buenos momentos. Sin más.

La falta de tiempo puede ser una excusa o una oportunidad. Es una cuestión de actitud y organización.

Y les reconoceré una cosa. Escribir en el blog se convirtió, así de buenas a segundas, en una obligación moral para con todos ustedes, mis queridos lectores surrealistas, que sorpresivamente empezaron a seguirme desde los rincones del mundo más recónditos que se puedan imaginar. Sí, blogger te chiva desde qué países se lee cada entrada y parece que somos unos cuantos españolitos perdidos por todo el mundo.

Últimamente he actualizado muy poco el blog y sé que muchos de ustedes lo han echado de menos. Mi cambio de destino laboral se empezó a cocer a fuego lento (click) el pasado mes de Septiembre, y desde entonces la chispa irónico-surrealista se fue apagando. A Dora justo le daba para sacar la cabeza a respirar tras el tsunami que se le vino encima.

Pero antes de cerrar la puerta de la villa de mi querido y famoso en el mundo entero pueblo de Alemania... del Este, he decidido escribir esta entrada final para despedirme de todos ustedes como se merecen.

Mil gracias por esas risas compartidas. Por sus comentarios, por sus no comentarios. Este blog y todos ustedes, mis queridos lectores surrealistas, consiguieron que cambiara mi manera de percibir y afrontar el día a día.

No se olviden de Dora (mi neurona vaga y selectiva), de Lola (mi bola de cristal que todo me lo chiva), ni de Murphy (mi amigo cabrón que todo lo complica). Estos son mis tres compañeros de viaje y les confirmo que se lo han pasado especialmente bien durante estos últimos cuatro años. Seguro que muchos de ustedes todavía no conocen o entienden estos tres personajes imaginarios, pero no se preocupen, es parte de la magia del blog: sin son, ni ton, o al revés.

Pero sobre todo, no se olviden de sonreír. De sonreír y de hacer sonreír. Ríanse de ustedes mismos; sí, ¡qué más da! Ríanse de lo que les pase. Las sonrisas no suelen venir solas, pero sí se dejan construir. 

Y me gustaría cerrar el blog con un hasta pronto y con una canción que me ha acompañado estas últimas e intensas semanas por las carreteras de Alemania entre mi querido pueblo de Alemania... del Este y la "city". La canción produce una reacción química en los pelos de mi piel, y pese a llevar dos meses destrozándola a grito pelado -la desvergüenza de ir solo en el coche-, todavía sigue produciendo un cierto efecto puerco espín.

Y así, a lo puerco espín, me despido de todos ustedes, mis queridos lectores surrealistas. Gracias por haber estado ahí estos cuatros años, perdidos en sus respectivos lugares del mundo. Quién sabe, quizás coincidamos en otra ocasión en alguna parte del mundo, o quizás no... Pero pase lo que pase, sobre todo disfruten.

Hoy empiezo una nueva y fascinante vida en la "city". Todavía no sé si algún día volveré a escribir. Todo dependerá de una chispa. Esa chispa surrealista que un buen día se encendió en un pueblo; mi querido pueblo perdido en un precioso lugar de Alemania... del Este.

Y colorín, colorado -amarillo, rojo y morado- este blog se ha terminado.

Hasta pronto.